Los trastornos del sueño

 La intervención de Neurofeedback en los trastornos del sueño

Muchas son las funciones neuropsicológicas y fisiológicas que intervienen en el proceso del sueño y que actúan en armonía para que se logre cumplir con la función más importante que es la reparación en todo nivel, entre otras.

Son muchos los factores que desestabilizan esta función, entre ellos se encuentran agentes químicos (fármacos), psicológicos (preocupaciones excesivas e incontrolables), físicos (enfermedad) entre otros.

Un concepto importante relacionado con el Neurofeedback es la autorregulación de esta disfuncionalidad.

Es importante tener claridad que el cerebro se divide en cuatro lóbulos (frontal, parietal, temporal y occipital). Todos aportan de alguna manera en el sueño.

Las áreas posteriores derechas permiten que la persona aprenda a relajar su cuerpo, autocalmar el dolor físico, el agotamiento y la tensión muscular.

Mucha de la información que guardamos en nuestro inconsciente y que aún no hemos elaborado y enfrentado adecuadamente, genera tensión en el sueño y se manifiesta con síntomas de bruxismo o pesadillas.

Por lo tanto una de las principales metas en el tratamiento con Neurofeedback es  aplicar un protocolo  de entrenamiento llamado Alpha theta que facilita el control del área afectiva-emocional.

Por otro lado, el entrenamiento en el prefrontal izquierdo genera calma mental que permite la conciliación del sueño y el control de pensamientos obsesivos, intrusivos y repetitivos. El hemisferio izquierdo se caracteriza por ser consciente; por lo tanto una mente muy activa puede ocasionar insomnio y tener la dificultad de pasar ordenadamente por todos los estadios del sueño.

En la noche, acompañada del silencio absoluto, el pensamiento toma toda nuestra atención y aquellos diálogos internos que en ocasiones se tornan sobredimensionados e irreales generan una preocupación desproporcionada que interfiere con el DESCANSO.

Es importante resaltar la importancia del trabajo del hemisferio izquierdo y el derecho en esta función.

La intervención derecha e izquierda organiza los estadios del sueño. Regula funciones fisiológicas que pueden intervenir en el mismo y su función básica es la de estabilizar. Pasar en forma adecuada de un estado a otro y de esta forma evitar trastornos como la parálisis del sueño.

Las imágenes que aparecen en este proceso, son de vital importancia ya que colaboran en la organización mental cuando nos encontramos en vigilia.

Existen muchos problemas del sueño, relacionados a la dificultad de mantener una función cerebral estable y que interfieren con su función: síndrome de piernas inquietas, sudoración nocturna, sonambulismo, terrores nocturnos entre otros. Por lo general estos pacientes presentan niveles de hipersensibilidad hacia los estímulos y los cambios de horarios por ejemplo.

El derecho frontal posibilita la regulación de miedos e hipervigilancia que intervienen con la conciliación del sueño.

Los trastornos del sueño, no solo se relacionan con el insomnio. La falta de reparación y estabilización fisiológica conduce a trastornos como la fibromialgia.

El sueño se hace completamente necesario y su falta comienza a interferir en diferentes aspectos de la vida; entre ellos, los emocionales, físicos, cognitivos y conductuales.

Muchas de las patologías, como el Alzheimer, la hipertensión, la diabetes, pueden llegar a empeorar si existe concomitante un trastorno del sueño.

En la mayoría de los tratamientos que se realizan en entrenamiento cerebral, se comienza con la estabilización de esta función vital, para que repercuta en forma integral en la calidad de vida.