El déficit de atención / hiperactividad y Neurofeedback

Según los diferentes estudios, el déficit de atención con o sin hiperactividad es una condición genética que podría tener su origen antes del nacimiento cuando las células cerebrales se están acomodando y migrando para lograr un proceso de organización eficiente que le brinde al individuo todas las capacidades que le permitan adaptarse al entorno.

Son varias las áreas cerebrales que  en equipo trabajan para lograr el proceso de atención y el control de impulsos que facilite en el niño o adulto mantenerse en una actividad, siguiendo una serie de pasos para lograr una meta propuesta.

El proceso inicia con la recepción de los estímulos ya sean sensoriales o motores. En el caso de un estímulo visual, es el lóbulo occipital el que se encarga de recibir el estímulo y recepcionarlo a otras zonas secundarias que ejercen una función de interpretación y sentido; realiza este proceso con el apoyo de la memoria visual que le permite reconocer dicho estìmulo e integrarlo a la realidad a la que se enfrenta en el momento.

Posteriormente se integra a otros estímulos auditivos o de otro tipo con el fin de interpretar o involucrarse en alguna actividad;  Las áreas anteriores del cerebro realizan una función más ejecutiva. En el caso de la atención, cuando llega a áreas pre frontales anteriores realiza un proceso complejo en donde permite que se mantenga por un tiempo determinado centrado en la actividad, inhibiendo estímulos que no son necesarios en el momento.  Se realizan procesos metacognitivos que permiten darnos cuenta si nos distraemos, si debemos centrar nuestra atención en otro factor de mayor relevancia o debemos desengancharnos de otros que ya no nos son útiles.

Neurofeedback actúa en las diversas zonas cerebrales tanto posteriores como anteriores, derechas e izquierdas y en las redes neuronales que las conectan. En los anteriores izquierdos y derechos es muy común en las personas diagnosticadas con déficit de atención un funcionamiento cerebral poco activo, más que todo en los niños. En el hemisferio izquierdo anterior se pierde la habilidad de atender a detalles muy pequeños. Por lo tanto empieza a repercutir en el desempeño académico y laboral, ya que pasan desapercibidos detalles importantes que resultan ser la clave para resolver por ejemplo un problema sea del tipo que sea.

El prefrontal izquierdo, nos permite plantearnos una meta especìfica y cumplirla, observando detalladamente cada paso que es necesario seguir para acercarse a ella. Por lo tanto, tomando un ejemplo en niños, claramente pierden el objetivo y se distraen con otros pasos irrelevantes o que no estaban planeados y organizados, perdiendo la motivación necesaria.

El hemisferio derecho, regula la atención hacia el exterior y todo lo que esto implica; la atención dividida es una función muy importante que permite prestarle atención a la globalidad de lo que nos rodea, pero desinhibiendo ciertos impulsos que ya no pueden ser necesarios. Los pacientes por lo generar prestan una atención excesiva a un solo detalle de ese todo, y les cuesta mucho trabajo desconectarse. Es importante tener en cuenta que cuando esto sucede lo confundimos con un acto a propósito por parte del paciente; es de resaltar que en estos casos y si existe el diagnóstico de déficit de atención, acompañado de otros síntomas, se presenta un trastorno que requiere de intervención.

A la vez el área posterior derecha contribuye a ampliar la conciencia del cuerpo en el espacio, sus límites y a ejercer un control sobre la relación de este (el cuerpo) con el ambiente.

En el derecho prefontal, por ser màs emocional, calma la hipervigilancia hacia estímulos que consideramos que son dañinos.

Como se menciono anteriormente, las diferentes funciones se desarrollan en red y con la intervención de diversas áreas. El hemisferio derecho y el izquierdo deben trabajar en equipo. Un ejemplo de este concepto es la capacidad de realizar una tarea atendiendo en forma focalizada, pero sin la ansiedad de la hipervigilancia emocionalhttps://www.entrenamientocerebral.com/wp-admin/post.php?post=4733&action=edit, que no brinda claridad mental. A la vez debemos ser capaces de cambiar el foco atencional según las demandas externas y regulares nuestro mundo interior en pro de la consecución de una meta.

Los logros que se obtienen con el tratamiento en Neurofeedback son exitosos. Por lo general el tratamiento comienza con la normalización de la actividad en frontales centrales tanto izquierdos como derechos, lo que genera calma en el cuerpo y disminución de la inquietud motora.

Muchos pacientes no logran estar cómodos con su cuerpo; la atención la volcán hacia el mismo movimiento corporal descontrolado, o hacia los estímulos de su misma ropa o un dolor físico que no les permite concentrarse. Por lo tanto parecen evasivos y frustrados al no lograr un grado de autocontrol.

En los adultos que han sobrevivido a un déficit de atención con o sin hiperactividad es importante iniciar trabajando el área emocional, (autoconfianza y autoestima) ya que se encuentra muy alterada y con bastantes heridas que en muchas ocasiones no cicatrizan por sí solas.

Cabe resaltar que la atención es un filtro importantísimo para que se desarrollen y se integren todas las demás funciones neuropsicológicas. Por lo tanto afecta la memoria ya que no se logra codificar la información adecuadamente y por lo tanto se perturba el proceso de almacenamiento de la misma. De igual manera afecta el análisis de datos ya que se pierde información importante y no se integra adecuadamente.

El déficit de atención puede ir acompañado de hiperactividad y dificultad en el control de impulsos; como se menciono anteriormente, la atención se encuentra más hacia el mismo cuerpo que hacia el medio. El freno inhibitorio una función de alta complejidad, posibilita frenar impulsos innecesarios, tanto en el pensamiento, como en la emoción y en el comportamiento.

Con aproximadamente veinte sesiones de Neurofeedback se han evidenciado logros en el span atencional, la concentración y la atención dividida. No solo se ven cambios cognitivos, sino emocionales relacionados con la seguridad y confort emocional, al percibirse menos vulnerables y con mayor nivel de autocontrol.

No permita que estados de frustración y desesperanza lo invadan. Entrene sus funciones cerebrales y modifique viejas pautas que se convierten en hábitos malsanos.