La reserva cognitiva en alzheimer

La reserva cognitiva y el NEUROFEEDBACK en el alzheimer

Todo pensamiento, emoción y comportamiento se debe a la conexión continua de millones de neuronas que interactúan formando una red.

Es decir por medio del aprendizaje, se van construyendo redes que se hacen más fuertes cada vez que se potencializan con los mismos sentimientos, pensamientos y conductas.

 Desde poco tiempo después de la concepción, se inicia todo un proceso de desarrollo cerebral y un viaje continuo de acomodación de células, en este caso neuronas, que armónicamente trabajan con la genética para dar una identidad a cada ser humano y repercutir posteriormente en su comportamiento, en su personalidad y en su particularidad.

 Posteriormente luego del parto y el nacimiento, intervienen un sinnúmero de estímulos externos que influyen notablemente en esta identidad y que en interacción con factores genéticos, químicos, eléctricos determinaran la esencia de cada ser.

 Es entonces que desde siempre se van generando nuevos aprendizajes a medida que el cerebro va evolucionando y se van formando nuevas conexiones neuronales que  permiten la adaptación a las exigencias del medio circundante.

En ocasiones fortalecemos unas redes más que otras. Por ejemplo, si tendemos a reaccionar con ansiedad ante cualquier situación y se nos convierte en nuestra forma habitual de respuesta, dicha red neuronal tomará fuerza, con todas las implicaciones psicológicas y fisiológicas que estas conllevan. Partiendo del ejemplo anterior, si deseamos que estas conexiones neuronales pierdan su poder lo podemos hacer, por medio de un reaprendizaje. Podemos reemplazar esta forma de respuesta por otras más adaptativas y dependiendo de la situación a la que nos enfrentamos.

 Lo mismo sucede con otras funciones más a nivel cognitivo, como la percepción, la atención y la memoria entre otras. Dichas redes se comunican en forma química y eléctrica. Neurotransmisores y energía se transmiten para facilitar dichos procesos. Lo que significa que cada vez más podemos contar con altos niveles de concentración, memoria y percepción, si las entrenamos en forma correcta y con cierta regularidad.

Pero por otro lado, diferentes patologías ya sean de origen genético, biológico, ambiental y en la mayoría de las ocasiones en forma multifactorial, interrumpen la comunicación interneuronal y con el tiempo las células van muriendo.

Un ejemplo muy común hoy en día es la enfermedad de Alzheimer que termina en demencia. Una de las hipótesis más reconocidas de lo que la genera es la acumulación de placas de una proteína en forma anormal, en un inicio en unas estructuras llamadas hipocampo y  amígdala, que se encarga de funciones de aprendizaje y memoria.

 Por lo tanto el paciente empieza a manifestar síntomas de pérdida de memoria reciente y más adelante otras complicaciones que interfieren drásticamente con las actividades del diario vivir.

 Retomando en la forma en como generamos nuevos aprendizajes,  queda claro, que vamos fortaleciendo diferentes áreas cerebrales.

Si a lo largo de la vida repetimos un mismo comportamiento, compuesto por un sentimiento y un pensamiento, vamos a consolidar un hábito que regirá gran parte de las respuestas.

 En una investigación hecha a conductores de Londres, se pueden evidenciar que en el estudio de sus áreas cerebrales se encuentran fuertes conexiones y una actividad más alta en parietales y frontales con relación a la ubicación visoespacial y la atención hacia estímulos del ambiente.

El anterior hecho nos indica que todas las funciones neuropsicológicas son entrenables y como todo sistema, repercutirán en la seguridad del ser humano para contar con capacidades que le permitan mejores procesos de adaptación.

 Por otro lado, si acumulamos una amplia reserva cognitiva, sea a través del nivel educativo y el desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales, pero también de otros factores que influyen en este aprendizaje y bagaje cognitivo, como son el equilibrio en procesos fisiológicos como el sueño y la alimentación, lograremos crear una defensa ante la posible aparición de trastornos.

 Por lo tanto es importante resaltar la existencia de factores protectores que reducen la aparición de la enfermedad, postergándola. Entre ellos es esencial resaltar la reserva cognitiva. Con esta, se hace referencia a las capacidades cognitivas y funciones ejecutivas que nos permiten resolver problemas, tomar decisiones, razonar, sintetizar, inferir entre otras.

 El nivel educativo va a ser entonces un factor protector postergando por más tiempo la aparición de la demencia.

 Como ya se ha mencionado, dicha reserva cognitiva, expresada en redes neuronales, se puede potencializar.  En la actualidad se ha reemplazado las antiguas formas de intervención, por otras más sofisticadas y con mejores resultados. Neurofeedback es una de las alternativas científicas que facilita dicho reaprendizaje, a través de un entrenamiento que realizado con frecuencia garantiza el fortalecimiento de redes y por lo tanto el manejo de la enfermedad, en el caso mencionado la demencia.

 Cabe notar que Neurofeedback, también regulariza otros procesos que son factores protectores como la alimentación y el sueño, aportando en una recuperación a largo plazo y con resultados evidentes.

 Entre las ventajas de este método y que vale la pena mencionar es que no es invasivo y que ha teniendo resultados evidentes en todo el mundo, brindando una mejor calidad de vida. Hoy en día ya es una posibilidad tomarlo a bajos costos y con los resultados que se requieren para llevar a nuestros seres queridos y a las personas que lo necesiten a vidas funcionales y satisfactorias.