NEUROFEEDBACK en la tercera edad.

Efectividad del tratamiento con Neurofeedback en los trastornos de la tercera edad: demencias, depresión y ansiedad

 

Resumen

Se expone la efectividad del tratamiento con Neurofeedback en algunos de los trastornos de la tercera edad: demencias, depresión y ansiedad, a través de la revisión de 10 artículos publicados entre 2005 y 2016.

De esta manera, se trata de explicar el funcionamiento de la técnica, basada en los principios de la actividad eléctrica y las nociones del aprendizaje operante, y presentarla como una alternativa eficiente al uso de los tratamientos convencionales.

Resalta la evidencia de patrones en las ondas cerebrales según predisposición biológica, como los cambios que se producen en el proceso del envejecimiento y en la patología.

La neurociencia ha permitido evaluar y modificar la actividad eléctrica. Se ha mostrado como el cerebro logra menos efectividad en la rapidez con la que se transmite la información, a medida que se envejece y la forma en como las lesiones, impiden una comunicación interneuronal eficiente. Se menciona de manera específica como en las demencias se evidencia este fenómeno y la pérdida de ondas alpha.

Diversos estudios han mostrado en el caso de la depresión una tendencia a una hiperactividad en el lóbulo frontal derecho y una hipoactividad en el izquierdo, evidenciando una marcada asimetría y la presencia de ansiedad.

Por lo tanto Neurofeedback se presenta como una alternativa  que ha mostrado resultados positivos, en pro de una vida independiente y digna, en donde es el mismo cerebro el que reorganiza la actividad en forma natural y armónica.

Introducción

A medida que trascurre el tiempo el cerebro sufre una serie de modificaciones, en donde se pierde peso, neuronas y la capacidad de estas de comunicarse adecuadamente.  La velocidad con que se procesa la información del medio que nos rodea se enlentece, como los tiempos de reacción.

Es importante resaltar que dichos cambios se producen en una forma natural, en donde las capacidades cognitivas se encuentran en detrimento.

Las diferencias en los cambios presentados son diversas en las personas. En muchos casos se presenta patología en donde la presencia de placas y ovillos neurofibrales genera cambios anormales que repercuten en el funcionamiento en general; este es el caso de la demencia y la más común de ellas la enfermedad de Alzheimer con su diversidad de síntomas.

Según Helkala (1996) (citado por Babiloni C et al., 2007), en las personas con Alzheimer, se presenta  la pérdida de neuronas colinérgicas en el área anterior basal y su conexión con el hipocampo y en áreas fronto-parietales, generando ritmos lentos.

Un elevado porcentaje de la población mundial sufre de este padecimiento, derivándose consecuencias en todas las áreas del ciclo vital.

En América la gente vive más tiempo que en otras épocas y en materia de salud pública es un reto evitar la discapacidad prematura y las enfermedades crónicas en los mayores de 60 años. (Periago M. 2005).

Por lo tanto es importante contar con nuevas técnicas  que se encuentren al servicio de la detección temprana de estos cambios.

El electroencefalograma y el Neurofeedback, son dos herramientas que pueden apuntar a resolver con mayor eficacia las dificultades mencionadas, a través de la evaluación y modificación de la actividad eléctrica cerebral y teniendo en cuenta factores como la edad, el sexo y la comparación con datos de bases estandarizadas.

Los diferentes ritmos cerebrales traducidos en ondas debido a los potenciales de acción entre las redes neuronales, presentan características de frecuencia, magnitud, coherencia y simetría, que se relacionan con comportamientos o estados de concentración.  A la vez también se relacionan con patología y predominancia de ciertas ondas en lóbulos específicos que se pueden definir como anormales. (Fajardo A, Guzmán A 2016).

En el caso de la depresión y los trastornos del estado de ánimo muy comunes en la tercera edad, se evidencian ciertas características e incrementos del flujo sanguíneo en área orbitofrontales y mediales. (Corydon D. 2005).

Son comunes diversos síntomas que repercuten en la calidad de vida tanto del paciente como de su familia y que frecuentemente se afrontan desde los tratamientos tradicionales, relacionados con la prescripción de fármacos. La mayoría de estos tratamientos generan efectos secundarios y en muchos casos no producen la mejoría que se desea y en forma oportuna.

La intervención a nivel eléctrico cerebral es una opción prometedora que posibilita que el mismo cerebro se autorregule y encamine su actividad de una forma sincrónica, repercutiendo en habilidades cognitivas, emocionales y comportamentales.

Diversas investigaciones resaltan su efectividad. Corydon D (2005),  menciona que muchos de los trastornos psicológicos presentan una base neubiológica que no es tratada con los tratamientos tradicionales; resalta también la confianza del tratamiento en  Neurofeedback en este sentido, ayudando a regular la actividad, a través de la recompensa  en frecuencia o amplitud de la onda cerebral, según sea el caso. Resalta como conceptos relevantes de este método, la neuroplasticidad, redes neuronales orientadas a tareas y por defecto.

Este autor menciona de igual manera el uso de protocolos para las diferentes patologías que garanticen los resultados; de la misma forma indica la necesidad de ampliar el campo de investigación para confirmar su eficacia, ya que son pocos los estudios que se encuentran.

Método.

Se realizó una búsqueda de artículos científicos actualizados de bases de datos especializadas, que evalúan la eficacia del Neurofeedback específicamente en el funcionamiento neuropsicológico, el trastorno  y la relación con la tercera edad.

La mayoría de las investigaciones se realizaron en diferentes edades del ciclo vital, debido a que existen aún muy pocas relacionadas con el tema en cuestión que son los cambios en el cerebro en la vejez y la presencia de patología.

Los diversos artículos relacionan la actividad eléctrica cerebral con el funcionamiento cognitivo y con la presencia de patología, destacando como teoría relevante el aprendizaje operante.

Se realizaron estudios comparativos con respecto al grupo control, tomando aproximadamente entre veinte y treinta sesiones de Neurofeedback y evaluando sus resultados en funciones como la memoria y la relación con ondas alpha. Otros estudios evidenciaron la eficacia del tratamiento en las funciones ejecutivas, colocando los electrodos en el lóbulo prefrontal, de acuerdo con el sistema internacional 10-20.

Es importante resaltar que los estudios se llevaron a cabo de acuerdo con el Código de Ética de la Asociación Médica Mundial (Declaración de

Helsinki) y con la utilización de softwares especializados.

Cómo criterios de búsqueda en la selección de artículos, se tuvo en cuenta aquellos que evidenciaban la eficacia del tratamiento con Neurofeedback en la patología y el fortalecimiento de las funciones neuropsicológicas.

Funcionamiento cerebral en la tercera edad.

La pérdida de capacidades es un hecho real que se vive en la vejez y que puede ir acompañada de patología, cuando algunos factores de riesgo convergen en un individuo específico.

El cerebro es sensible a los factores externos e internos y disminuye la habilidad de conducción de los estímulos eléctricos en las redes neuronales, que se ven reflejadas en menor capacidad de atender en forma dividida a un estímulo; la información se procesa en forma más lenta y van decayendo destrezas perceptuales, como la capacidad para integrar exitosamente la información.

Por otro lado, los factores emocionales también juegan un papel importante y sobre todo el estrés, que desequilibra los sistemas fisiológicos al convertirse en crónico y afecta profundamente áreas cerebrales que se relacionan con el funcionamiento cognitivo, especialmente con la memoria.

La enfermedad física hace su aparición con mayor probabilidad de generar daños en este órgano. La hipertensión, diabetes tipo II, los desórdenes digestivos y las enfermedades de la tiroides entre otros son las más comunes.

Muchas de estas enfermedades no posibilitan la oxigenación directa al cerebro y materiales de desecho recirculan haciendo que se debiliten las capacidades. El cerebro va perdiendo la capacidad de contar con ondas alpha que facilitan la efectividad de los procesos cognitivos. (Skoraya, Balios, Muravlyova, Vernon, bazanova  2012).

Pero también es importante resaltar la presenciad de diversos factores protectores que se fortalecen para disminuir el deterioro progresivo.

Neurofeedback y los principios de neuroplasticidad, posibilitan el fortalecimiento de dichos factores.

Según Sven H, et al., (2013), el Neurofeedback proporciona una reconfiguración de las redes neuronales, que se autorregulan por medio del aprendizaje y se refiere a funciones cognitivas específicas como el procesamiento de la información visual y la memoria de trabajo, fortaleciendo la reserva cognitiva.

Es importante el análisis de cada caso específico, sus antecedentes y la presencia de factores de protección y de riesgo para tomar decisiones frente a los protocolos de intervención.

Neurofeedback y EEG como una alternativa en la patología y en la normalidad.

Según Fajardo, Guzmán (2016), se puede situar en el año de 1984 el origen de los estudios encefalográficos y la neuropsicología computarizada, con los hallazgos encontrados por Raymond, acerca de las señales eléctricas presentes en los estímulos nerviosos.

Los primeros hallazgos relacionados con actividad eléctrica, fueron encontrados por Berger (1929) con el electroencefalograma, que representaba la funcionalidad de las ondas cerebrales.

El cerebro realiza una reestructuración, gracias al aprendizaje operante y la capacidad para retroalimentarse y lograr niveles de regulación consciente de ciertas conductas o síntomas. Donde el cerebro aprende a modificar su propia actividad cerebral. (Hohenfeld C, et al., 2016).

Fajardo, Guzmán (2016), mencionan “cómo los estados emocionales, de relajación y concentración pueden hacer que su ritmo o longitud de onda sea más rápido o lento” a través de la utilización de protocolos.

Ondas cerebrales.

Las áreas corticales del cerebro producen ritmos diferentes que son observados como señales desde un registro electrónico. (Fajardo A, Guzmán A (2016),

Delta (1 a 4 Hz) se asocia con el sueño y los estados de relajación muscular.

  1. Theta (4 a 8 Hz) son ondas de equilibrio entre el hemisferio derecho y el izquierdo y de total armonía. Se producen durante la meditación profunda. Las características son la memoria plástica, la imaginación y la creatividad.

  2. Alpha (8 a 12 Hz) reflejan relajación y tranquilidad pero con predominio del hemisferio izquierdo en donde el sujeto elabora información, reflejan un sentimiento de unión mente- cuerpo.

  3. Beta (13 a 40 Hz). Low beta: sensoriomotor que se relaciona con atención sin ansiedad. De 17 a 25 Hz se asocian más con procesos cognitivos como la matemática, la lógica y la solución de problemas y hi beta que pueden producir ansiedad por altos estados intelectivos.

  4. (40 a 70 Hz). Son los estados de introspección mental y de habilidades intelectivas de muy alto nivel.

 Descripción del tratamiento.

En general el tratamiento requiere de 30 a 40 sesiones.

Cada sesión tiene una duración aproximada de 40 minutos, en donde el paciente recibe retroalimentación de su actividad cerebral que se refleja en un dispositivo electrónico. Por medio de los protocolos realizados se inhiben o premian las ondas que se desean trabajar y que se verán reflejadas en el mejoramiento del síntoma y la patología.

Es importante resaltar que se pueden aplicar protocolos de entrenamiento de funciones en la normalidad, en memoria, atención o cualquier habilidad que se desee entrenar.

No es una técnica invasiva y se necesita ubicar electrodos que hacen contacto con el cuero cabelludo para que se realice el proceso. Cabe destacar que los cambios que se generan perduran en el tiempo.

Depresión, desordenes afectivos, demencias y Neurofeedback (EEG).

 Diversos estudios han comprobado la eficacia de Neurofeedback en la depresión.

Según Corydon D (2005), la depresión se asocia con una activación diferente entre el lóbulo izquierdo y derecho del área frontal. El área izquierda se asocia con el afecto positivo y la derecha más con emociones negativas. Resalta que en personas con depresión existe una marcada asimetría entre estas dos áreas, en donde el hemisferio izquierdo se encuentra atascado en una actividad lenta y el derecho por el contrario en una acentuadamente alta relacionada más con ansiedad.

Esta asimetría cerebral no posibilita que el hemisferio izquierdo vivencie adecuadamente las emociones positivas y que permanezcan en una visión negativa y de riesgo, en la que deben protegerse.

Por lo tanto también aparecen otros desordenes como la ansiedad y la falta de regulación emocional.

Corydon D (2005), menciona que puede existir un marcador genético que predispone a la enfermedad. Aclara que esta asimetría no debería utilizarse por sí sola para el diagnóstico de la depresión, pero que sí se puede tomar como un estilo afectivo que es vulnerable a la presencia de este trastorno.

Refiere la poca eficacia de los tratamientos medicados, en donde solo un 30% de los pacientes manifiestan mejoría y muchos de ellos generan resistencia al fármaco.

Con referencia a las demencias, Babiloni C Et Al., (2007), refieren que una actividad lenta representada en el EEG, más que todo en frontales se relaciona con la enfermedad de Alzheimer y relacionan estos ritmos con funciones cognitivas como la memoria y la atención. También refiere la disminución de apha posterior, como indicador del trastorno.

Afirma el aumento de delta en la atrofia mesial del lóbulo temporal y en áreas cortico frontales.

Wenya N, et al (2012), mencionan la eficacia del entrenamiento en ondas alpha en la memoria a corto plazo.

Hohenfeld C, et al., (2016), refieren a través de una investigación, cambios en el giro parahipocampal izquierdo, aprendiendo los sujetos a autorregular su propia actividad cerebral, en pro de su funcionamiento cognitivo.

Las diversas investigaciones evidencian la eficacia del tratamiento con la modificación de ritmos cerebrales. Surge la necesidad de otro tipo de terapias, en este caso Neurofeedback, que se encarga de lograr el adecuado trabajo en red entre hemisferio derecho e izquierdo en repercusión de la efectividad de las diferentes funciones. Cabe resaltar la relación entre ondas cerebrales y funciones específicas, en pro de un funcionamiento armónico y que posibilite la adecuada relación del sujeto con su entorno.

Discusión.

El presente artículo tiene como objetivo determinar la eficacia del tratamiento de Neurofeedback en trastornos de la tercera edad como son la depresión, la ansiedad y las demencias. Siendo estos los trastornos que con mayor probabilidad pueden aparecer en esta etapa de la vida y teniendo en cuenta los cambios que aparecen, reflejados en la pérdida de funciones neuropsicológicas.

Las diversas investigaciones han evidenciado la necesidad de nuevos tratamientos que posibiliten mejorar el desempeño cognitivo, emocional y social, pero a la vez que no ignoren los marcadores neurobiológicos, el funcionamiento eléctrico cerebral y la capacidad de este órgano rector de autorregularse. (Corydon D. 2005).

Se muestran los resultados positivos obtenidos con el tratamiento y la relación directa entre las ondas cerebrales y las funciones neuropsicológicas, resaltando los diferentes estados de conciencia,  y la capacidad de introspección que se puede desarrollar.

Muestra la eficacia de las nuevas tecnologías en neurociencias, entre ella el EEG, que permite evaluar en forma cuantitativa el funcionamiento cerebral, en diferentes áreas y relacionarlo con funciones. (Fajardo, Guzmán. 2016).

No se deja de reafirmar que el cerebro funciona en redes en donde no solo se fortalece una función sino la comunicación entre ellas y su capacidad de reorganizarse. (Red frontoparietal).

Un aspecto a resaltar es la capacidad de la técnica de evaluar y modicar la actividad cerebral, en cada lóbulo. El cerebro evoluciona con la edad y es normal que niños menores de 4 años cuenten con actividad cerebral lenta, reflejada en ondas delta. (Olivas, Gutiérrez, Barradas. 2010).

Con el desarrollo y el aprendizaje se van originando nuevas conexiones y ya las áreas frontopolares se destacan por tener una actividad rápida, que permite el desarrollo de funciones ejecutivas de alto nivel. Por lo tanto un funcionamiento de ondas lentas predominantes en frontales podría ser signo de alguna patología o déficit cognitivo en adultos.

En la vejez nuevamente se pierden neuronas y la velocidad de procesamiento de información y la reacción ante los estímulos es evidentemente menos eficiente; pero en este punto es importante resaltar el concepto de neuropslaticidad que investigaciones actuales confirman en esta etapa y la realción estrecha de Neurofeedback y nuevos aprendizajes.

Específicamente en la depresión y en los trastornos del estado de ánimo, se evidencia como un marcador genético la asimetría entre frontales derecho e izquierdo. El funcionamiento predominante de ondas theta y la poca presencia de alpha en el hemisferio izquierdo, se relaciona con estados depresivos en donde el individuo le cuesta conectarse con la realidad, sumergiéndose en pensamientos reiterativos y con una alta tendencia al aislamiento. Por otro lado el funcionamiento muy activo de ondas beta en el derecho se corresponde más con presencia de ansiedad, dificultad para controlar impulsos e inseguridad. (Corydon D 2005).

En el caso de las demencias se ha encontrado actividad predominantemente lenta en frontales, decayendo las funciones ejecutivas, entre ellas la memoria de trabajo.

La falta de presencia de ondas altas de alpha, no posibilita tampoco la codificación y recuperación adecuada de la información, muy relacionada también con estados ansiosos y depresivos que en muchos casos presentan una marcada comorbilidad con la presencia de la demencia en este caso Alzheimer que es la más común. (Babiloni C. Et Al., 2007).

Luijmes, Pouwels, Boonman (2016), también mostraron resultados positivos en el funcionamiento cognitivo, especialmente en la memoria en pacientes con Alzheimer.

Por último es importante mencionar la presencia de protocolos científicos elaborados dependiendo de la patología, claro está que pueden ser modificados según la necesidad de cada caso. A la vez se cuenta con una base de datos estandarizada que permite comparar los resultados y realizar una aproximación al diagnóstico y tiene como referencia el sistema internacional 10-20.

Conclusiones.

Por los cambios que se presentan en el cerebro debido al mismo proceso de envejecimiento y en diferentes situaciones a la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y las demencias, se hace necesario la intervención de técnicas científicas basadas en los principios de la neurociencia que muestren otras alternativas y disminuyan las nefastas consecuencias que conllevan.

Las diversas investigaciones han comprobado la eficacia en la intervención con Neurofeedback y la relación existente entre el funcionamiento eléctrico cerebral y las funciones neuropsicológicas. Las ondas cerebrales evidencian patrones de frecuencia y amplitud que se identifican con la patología, cuando se comparan con bases de datos normalizadas.

El tratamiento se basa en la teoría del condicionamiento operante que posibilita, la reorganización de las conexiones y patrones de frecuencia o amplitud en determinados lóbulos y según la patología o el objetivo que se quiera cumplir.

En el caso de la depresión, se evidencia una marcada asimetría cerebral en el lóbulo frontal, tendiendo a no experimentar en forma adecuada las emociones. En otros casos se evidencia la presencia de cuadros ansiosos en donde la actividad cerebral, específicamente del hemisferio derecho es demasiado activa.

La demencia por el contrario a estados ansiosos muestra una disminuida actividad (presencia de ondas teta y delta) evidenciándose los principales síntomas en el funcionamiento de la memoria y la atención en áreas frontoparietales.

Neurofeedback cuenta con el fundamento científico y las herramientas necesarias que se traducen en bases de datos que permiten realizar comparaciones entre normalidad y patología, el sistema internacional 10 -20 que permite la adecuada colocación de los electrodos según los lóbulos cerebrales derechos e izquierdos y la preparación de protocolos generales para cada patología.

Referencias:

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